viernes, 11 de marzo de 2011

¿Marcapasos estomacal para adelgazar?

TELEVISA

Patrick Hetzner probó de todo, desde dietas hasta ejercicio, para bajar de peso.
Nada le resultó, hasta que hace cinco meses intentó algo nuevo: un marcapasos estomacal para controlar su apetito.

Desde que se lo implantaron, Hetzner, un cartero de 20 años de Munich, bajó más de 10 kilos (22 libras) de su anterior peso de 104 kilos (229 libras).

Hetzner recibió el artefacto como parte de una prueba clínica. Desde que fue aprobado en Gran Bretaña el año pasado, el dispositivo está a la venta en toda la Unión Europea.
Funciona como un marcapasos cardiaco y consiste en un estimulador y un sensor implantados quirúrgicamente en el estómago.

El estimulador envía pulsos eléctricos para engañar al estómago y al cerebro, haciéndoles sentir que el organismo está satisfecho.
Hetzner dijo que los pulsos son emitidos unos pocos minutos después que empieza a comer o beber, y agregó que le hacen sentir lleno después de comer la mitad de lo que solía comer.

"Siento una pequeña presión o guiño en el estómago, pero no es una sensación negativa", dijo en una entrevista telefónica. "Ha sido como una pequeña guía para ayudarme a cambiar mi vida".

Hasta ahora, unos 65 pacientes en dos estudios han recibido el artefacto del fabricante estadounidense Intrapace. Sólo la mitad de ellos lo usaron durante por lo menos un año y la mayoría perdió un 20% de su peso sin recuperarlo.
Otros marcapasos estomacales en el mercado se usan mayormente para aliviar síntomas como náusea y vómitos, no para combatir la obesidad.

El apetito es controlado parcialmente por las señales que envían los nervios del estómago al cerebro; el marcapasos estomacal se conecta con ese sistema y comunica al cerebro que el organismo está lleno después del consumo de una cantidad relativamente reducida de alimentos.

"Si uno puede estimular los nervios que van del estómago al cerebro, eso podría reducir la ingestión de alimentos", dijo Stephen Bloom, un experto en obesidad en el Imperial College de Londres, no relacionado con Intrapace ni con los estudios clínicos.

Pero Bloom se preguntó si el dispositivo dará resultado a largo plazo, ya que la gente podría acostumbrarse a los pulsos eléctricos y seguir comiendo de todas maneras.

El efecto secundario más grave relacionado con el marcapasos ha sido una infección vinculada con la cirugía. En Gran Bretaña cuesta unas 15 mil libras (24 mil dólares).

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